domingo, 22 de febrero de 2009

Deepest Purple (+ bonus track)

    Hacía mucho tiempo que no dejaba fluir los dedos en el teclado para compartir algún soliloquio impensado ansioso por ser liberado. Es que, gracias a Carim y Alejandro, comencé a arrugar y marcar nuevamente con mis clásicos rayones las hojas de libros, apuntes, Constitución, porque se viene recargado este año, y yo, el último fin de semana previo al viernes de rendición final me fui en el auto de papá (y con papá, también porque aun no tengo el carné) a Buenos Aires a ver a Deep Purple. Cambié y vuelvo a cambiar las vacaciones por los vejetes.
    La lluvia echaba sus últimas gotas el viernes al caer la tarde, y la escasa fila que lo bordeaba hacía parecer que no se completaría el estadio Luna Park, donde Arjona dio 30 presentaciones (al lado tengo a mi mamá para recordarme ese gran hito en la historia de la música). La banda soporte de estilo purplesco La Carga -la misma que precedió a la banda el año pasado-, y la gente se repartía en los diferentes sectores del estadio, fueron el memorable preludio de una noche no imaginada para mí, aunque sí quizás para las dos generaciones que se dieron cita ese día y el 22: una entre 40 y 55 años aproximadamente, y la otra, hijos de estos hombres o aquéllos que crecieron (y crecimos) junto a las descargas de Internet.
    Black night. Eran las 21.05, apenas 5 minutos pasados de la hora fijada para el inicio del recital, y los británicos estaban desplegados sobre el escenario con sus característicos sencillos atuendos, y sus respectivos instrumentos. Highway star empezó a sonar y Deep Purple aceleró sin frenos.
    Muy bien elegida la lista de temas, fue progresiva, y el acertado orden permitió relucir los temas clásicos con los de su último disco Rapture of the deep. Aunque mi esencia inconformista se quedó con las ganas de Lazy.
     La marcha no se detenía, no se detuvo en ninguna ocasión. Buen sonido, sólo en un momento de la noche bajó un poco, pero Morse se encargó de regularlo por su cuenta. Demostraron que siguen teniendo vigencia (para quienes pedían a gritos a Almafuerte en el Cosquín rock y los descarados de la revista Rolling Stone), ya que son grandes músicos cada uno por sí mismo, sin necesidad de hacer alardes de sus condiciones. Además, hubo instrumentales a cargo del guitarrista Steve Morse, destacándose con sus deslumbrantes e infinitos solos, y el inspiradísimo tecladista Don Airey, quien se animó a tocar un fragmento del tango La Cumparcita enlazado a la banda sonora de la película Star Wars, interrumpidos parcialmente por los aplausos de algunos molestos ansiosos que no saben que el aplauso es una forma de agradecimiento final impidieron el goce total.
     La iluminación estuvo a tono de la presentación, variando el juego entre las infaltables luces violetas, y otras blancas que prácticamente enceguecían al tímido pogo de alrededor de 3.000 convocantes, emulando a un saltarín Ian Gillan con los brazos al frente, cual zombi, pero moviendo las manos hacia arriba y abajo a un son metálico.
     ¿Los mejores? En mi opinión, creo que estuvieron entre los ya viejos conocidos Into the fire, Strange kind of woman, Perfect Strangers y la baladísima Sometimes i feel like screaming, los nuevitos Wrong man y Junkyard blues, y el dueño del riff más famoso de la historia del rock: Smoke on the water.

 I remember the name of metal!


Impecable solo previo de Steve Morse, antelación de Sometimes I feel like screaming
   Y sobre el final, luego de los interminables halagos al público argentino, como bis desenfundaron unas exquisitas versiones de Hush y Black night, para saciar al setentero que llevamos dentro. Aunque de no ser por la duración, que fue de poco menos de 2 horas, podría haber sido para el empacho.



Black night is a long way from home,
(la noche negra es un largo camino desde casa)
Black night, Deep Purple.

lunes, 2 de febrero de 2009

Besos por celular... y ahora también, por Facebook

   ¿Libro de cara? "De qué estás hablando, Willis?" Es una especie de gente que busca gente (si Franco Bagnato nos presta el nombre de su programa y nos permite la analogía), pero virtual. Con sólo teclear el nombre y apellido de la persona que buscamos, lo encuentra al instante (si está registrado, los milagros no existen). ¡Hágalo ud. mismo!
   Sin embargo, también puede definirse como un fotolog más restringido, donde el creador tiene que confirmar a quienes serán sus futuros amigos para que ellos puedan tener acceso tanto a sus fotos como a su perfil y a su muro, el lugar sagrado donde los visitantes dejarán su huella "muro a muro". Pero hay que tener cuidado de que el incremento de amigos sea de tal magnitud que pasemos a tener fans, estos intimiden a nuestro ego y se nos caiga la vanidad por un rato. No es broma, esto existe: hace unas semanas el intendente de la ciudad, ing. Miguel Ángel Lifschitz, fue víctima de esa experiencia y... vivió para contarlo... y para pedir que le restauraran la categoría original, así podía seguir teniendo amigos nuevamente para felicidad y tranquilidad de todos (léase conservación de su impecable sonrisa siempre lista para la foto, claro).
   Ahora vamos a lo realmente importante (remarcado en negrita, sí). No se ofendan, bookers (anotar denominación de nueva tribu), no los traté de floggers... si el Facebook nos ofrece una gran variedad de herramientas, como las que detallo a continuación.
   Me pueden cumplir el sueño de tener la mascotita virtual que nunca tuve, y para que no se aburra la llevamos de visita con las mascotas de nuestros amigos.
   También ahora es posible mandarle el abrazo a esa persona que nunca nos animamos ¡y con la que nunca hablamos personalmente! ¡O hasta secuestrarla!
   ¿Y quién dijo que no podemos probar nuestros conocimientos acerca de música, con sólo responder preguntas sobre los nombres de los integrantes de los Beatles ya seremos una biblioteca musical. ¡Sorprendente!
   ¿Qué tal si nos hacemos fans de la pizza o del emoticon ¬¬ ? No, mejor creamos un grupo: "Amo que en invierno haga calor y en verano esté fresquito" (para mayor información sobre cuestiones climatológicas, recurrir a Maldición, va a ser un día hermoso, en este blog) y hasta ellos mismos reconozcan que es sólo por diversión, sin demasiado sentido.
   Pero no podemos dejar de advertirle lo siguiente: ud. no ha explotado el libro de cara al máximo sino hasta que no hace un uso asiduo del mensaje de estado. Mediante el mismo uno puede informarse de lo que estaban haciendo sus amigos la última vez que actualizaron su Facebook y no dejará de tentarse con la mayor cantidad de pavadas que alguna vez haya leído, es incluso más volátil que el mensaje que se deja en el msn.
   Dedicado a los que protagonizan algún que otro episodio de nostalgia, preguntándose por qué dejaron de ver a tanta gente y ahora quieren encontrarla por distintas razones, en vistas de declararle su amor, ahora que ya no somos chiquilines... ¡y cuánto hemos cambiado!, o para reclamar algún libro o disco cuya desaparición siempre se la habíamos atribuido a los duendes que merodean la casa. ¿Entonces qué está esperando? A memorizar todos los conceptos nuevos, por favor, y no perderse por las vías de la comunicación que la que suscribe este blog ya está haciendo incursiones en este nuevo chiche de la tecnología.

"... que ayer no es hoy, que hoy es hoy,
y que no soy actor de lo que fui".
Spaghetti del rock, Divididos.


Nota de la autora: por cuestiones que quizás luego se explayen en este blog, la autora ha renunciado a su cuenta de Facebook. Abandonando este estilo discursivo en tercera persona riquelmístico, saluda atentamente hasta otra próxima entrada.